CARBUNCLO BACTERIDIANO

CARBUNCLO BACTERIDIANO

El Carbunclo es una enfermedad caracterizada por septicemia y muerte repentina, con salida de sangre por los orificios corporales del cadáver. Representan hallazgos importantes la incapacidad para coagular, la esplenomegalia, la enteritis hemorrágica y la ausencia de la rigidez cadavérica.

Bacillus anthracis es el agente causal específico de la enfermedad. Cuando se exponen al aire los bacilos del carbunclo se transforman en esporas, que prolongan la capacidad infectiva del ambiente durante largos periodos. Las esporas son resistentes a casi todas las influencias externas, incluyendo el curtido de pieles, las temperaturas ambientales normales y los desinfectantes ordinarios.

Después de un cambio meteorológico importante, como abundantes lluvias, después de una sequía prolongada, cuando la temperatura ambiente es superior a 15ºC, se observan brotes que se originan por infección transmitida por el suelo.

Entre las causas predisponentes, cabe señalar la ingestión de vegetales espinosos en tiempos secos, que produce lesiones en la mucosa bucal, y el pasto procedente de regiones muy contaminadas y húmedas. Son susceptibles todos los animales vertebrados, especialmente los bovinos y ovinos, los equinos y caprinos siguen en susceptibilidad y luego los carnívoros, porcinos y el hombre. También ocurre en animales silvestres, de zoológicos y de parques. Las aves son más resistentes, entre ellas los patos son los más afectados.

El carbunclo está distribuido mundialmente y es endémico en la Argentina aunque se presenta en forma de brotes esporádicos. Los registros del INTA Balcarce así como de otros laboratorios de diagnóstico veterinario, señalan su presencia con confirmación de laboratorio (aislamiento del B. anthracis de animales muertos) en gran parte de la provincia de Buenos Aires. Si bien se la diagnostica en casi todos los meses del año, se presenta con más frecuencia en verano y otoño; la enfermedad suele afectar más comúnmente a bovinos adultos (70 %) que a animales de recría (27,5%) y terneros (2,5 %).

Después de la ingestión de esporas puede producirse infección a través de la mucosa indemne, de defectos en el epitelio en torno a los dientes en erupción, o de pequeñas soluciones de continuidad producidas por materiales alimentarios resistentes y fibrosos.

Una vez en el interior del organismo, las bacterias son desplazadas a los ganglios linfáticos locales por fagocitos móviles. Después de proliferar en este sitio, los bacilos pasan siguiendo la vía de vasos linfáticos a la corriente sanguínea, provocando septicemia con invasión masiva de todos los tejidos corporales. B.anthracis produce una toxemia mortal que causa edema y lesión tisular y sobreviene la muerte por shock e insuficiencia renal aguda y anorexia terminal mediada por el sistema nervioso central.

No es fácil precisar el período de incubación a partir del momento en que se instala el proceso infeccioso, pero posiblemente sea de 1‐2 semanas.

En bovinos existen dos formas de presentación de la enfermedad: una aguda y una sobreaguda, esta última es más frecuente en el comienzo del brote. Suelen encontrarse animales muertos sin ningún signo premonitorio durante el curso, probablemente, de 1‐2 horas, pero, en ocasiones, es posible encontrar fiebre, temblor muscular, disnea y congestión muscular. El animal cae pronto en colapso y muere con convulsiones terminales.

Después de la muerte se observa casi siempre secreción de sangre por las ventanas nasales, boca, ano y vulva. La forma aguda sigue un curso de aproximadamente, 48 horas de duración.

Casi siempre se observa al principio depresión grave e indiferencia, aunque en algunos

casos precede a estos signos un periodo breve de excitación. La temperatura corporal es alta (42ºC), la respiración es rápida y profunda, las mucosas aparecen congestivas y hemorrágicas y se observa taquicardia intensa. El animal ingiere alimentos, y se aprecia éstasis ruminal. Las vacas gestantes abortan, y las que se encuentran en períodos de lactación sufren inmediatamente un período de descenso de producción de leche que puede estar teñida de sangre o presentar color amarillo intenso. Es frecuente la participación del aparato digestivo, que se manifiesta por diarrea y disentería. Puede aparecer también edema local de la lengua, y lesiones edematosas de la región faríngea, esternón, perineo y flancos.

Falta de rigidez cadavérica, por todos los orificios naturales exuda sangre oscura que no se coagula, la putrefacción corporal y el meteorismo son sumamente rápidos.

Constituyen datos importantes a la necropsia la incapacidad de coagular de la sangre, la presencia de hemorragias equimóticas distribuidas por el cuerpo, y de líquido seroso sanguinolento de las cavidades corporales, la enteritis intensa, y el agrandamiento manifiesto del bazo con reblandecimiento y licuefacción de su estructura.

Para confirmar el diagnóstico de un animal que no fue necropsiado, deben hacerse frotis de sangre periférica o de líquido de edema extraídos por punción con agujas. Si la descomposición del cadáver está muy avanzada, se enviaran al laboratorio fragmento de oreja, hueso largo y bazo.

La terapéutica más frecuente consiste en la administración de antibióticos y de suero anticarbunclosos. Rara vez curan los animales gravemente enfermos, pero en etapas tempranas cuando se descubre fiebre antes de que aparezcan otros signos, es posible la recuperación.

El tratamiento de elección es la penicilina procaínica y la estreptomicina a grandes dosis y

antisuero.

Cuando aparece un brote debe someterse el establecimiento a cuarentena, destruir los líquidos secretados y cadáveres, y vacunación a los supervivientes.

Los cadáveres no deben abrirse, sino quemarse y enterrarse inmediatamente. A la fosa debe añadirse cantidades adecuadas de cal viva.

Se debe presentar precaución con animales que se encuentren en contacto con los infectados. En caso de utilizarse desinfectantes se recomienda el uso de formol al 10%.

Se deberá realizar 2 vacunaciones anuales a todos los animales a partir de los 6 meses de edad. Recordar que la vacuna empleada contiene el agente vivo atenuado, por lo que no debe aplicarse conjuntamente con antibióticos.

El carbunco es una zoonosis por lo tanto en casos de brote se recomienda a toda persona que ha mantenido contacto con animales afectados consulte con urgencia al médico.

Residencia Interna en Salud Animal. El material recopilado fue redactado por técnicos del Grupos de Sanidad Animal de INTA Balcarce y veterinarios residentes. Para Cicloneo | www.cicloneo.com.ar

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